¡Toma este beso sobre tu frente!
Y, me despido de ti ahora,
No queda nada por confesar.
No se equivoca quien estima
Que mis días han sido un sueño;
Aún si la esperanza ha volado
En una noche, o en un día,
En una visión, o en ninguna,
¿Es por ello menor la partida?
Todo lo que vemos o imaginamos
Es sólo un sueño dentro de un sueño.
Un sueño dentro de un sueño.

E. A. Poe

A lo largo de la historia la conservación de cadáveres ha respondido a diversas necesidades y propósitos: religiosos, culturales, espirituales o científicos. La momificación, ya sea mediante procesos naturales o por la aplicación de sustancias químicas, representa la posibilidad de encontrarnos frente a frente con la muerte que, a pesar de su carácter intemporal, evidencía la delgada línea entre lo terrenal y lo efímero.
En este sentido, la presente exposición invita a reflexionar desde la particular cosmovisión de cada individuo, sobre la concepción de la muerte ante la presencia de un cuerpo sin vida y que en su disección (más allá de lo fisiológico o biológico), parece perpetuar la idea de que el alma se desprende del cuerpo al morir. Este descanso eterno podría ser un reflejo de lo que ocurre durante las horas en que nuestro cuerpo yace dormido en el lecho, mientras que el alma deambula en otras dimensiones del no-espacio y el no-tiempo en un viaje onírico; lo que nos lleva a plantear la recóndita posibilidad de que morimos cada noche.

 

Información de la obra:
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Cel. 55.48869618